Rotación en el cultivo de hortalizas

¿En qué consiste la rotación? 

La rotación consiste en la división del huerto en parcelas, una vez realizada, se recomienda no sembrar dos años seguidos una hortaliza en la misma parcela ya que nos traería problemas de cansancio o desgaste del terreno así como problemas fitopatológicos y esterilidad del mismo. Lo ideal es hacer una rotación en las diferentes parcelas de cultivo. Lo ideal es alternar una hortaliza poco exigente en elementos nutritivos con otras más exigentes.


Por lo general, las plantas de la misma familia tienen más o menos un sistema radicular y necesidades nutritivas similares. Las hortalizas más exigentes son las de bulbo, tubérculo y raíz, seguido de las de hoja, flor, fruto y semilla.

Las hortalizas de hoja son muy exigentes en nitrógeno, de ahí que se alternen con las leguminosas de semilla que no necesitan apenas aportaciones de nitrógeno porque lo fijan con sus raíces de la atmósfera.

Algunos cultivos que exigen más del suelo, como el alcachofas, cebollas, puerros y espinacas, no se recomienda volver a sembrar en la misma tierra hasta que no hayan pasado un par de años.

El poder hacer una rotación de cultivos atendiendo a todas las exigencias de las plantas resulta a veces difícil para el agricultor,  ya que entran en juego una serie de factores que se escapan a su alcance. Atendiendo  a las necesidades de abonado, el uso de fertilizantes 100% orgánicos, como Ferticonsa, mejorará la calidad de suelo y su fertilidad.